El Campo de Peņaranda (Salamanca)
  La Iglesia y Fernando Gallego
 

IGLESIA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN



En la plaza, hoy pavimentada, se alza la iglesia, dedicada a la Asunción de Nuestra Señora, que la da prestancia y centralidad. Por su altura y sobre todo por su torre sobresale y puede divisarse desde toda la comarca.

El exterior es de ladrillo, construcción típica de estas tierras. Son interesantes las dos portadas, muy bella la orientada hacia el norte, hoy por cierto sin uso, y en parte cubierta por la Capilla de la Anunciación, construida en el siglo XVIII, toda ella de piedra arenisca. Tiene mucho más interés su interior que contrasta con la sencillez exterior.

La torre y la sacristía fueron construidas por Juan Burgueño a finales del mismo siglo XVI (1594). Destacan en ambas cornisas con modillones escaleriformes que dan cierta gracia y rompen la monotonía.

El interior de la iglesia está cubierto por bóvedas de lunetas y aristas.

De estilo gótico-renacentista del siglo XVI, con tres naves, separadas por arcos carpaneles, con columnas renacentistas de fuste acanalado, capiteles con volutas y basas áticas. El retablo mayor del siglo XVII, es obra de Martín Cervera. En las naves laterales otros retablos están presididos por tallas que recuerdan a Juan de Juni y Gaspar Becerra. Las tallas de San Juan Bautista, vinculada al círculo de Juan de Montejo, y la de Virgen del Rosario son del siglo XVI. En el retablo del evangelio hay unos lienzos de estilo rafaelesco.

 

FERNANDO GALLEGO



Sorpresa y alegría
 

"El día 26 de febrero de 2010, la sorpresa y alegría llegaron a El Campo de Peñaranda (Diócesis de Salamanca). Los párrocos de la comunidad, Tomás Gil y Juan Andrés Martín, dimos a conocer el hallazgo de una tabla inédita del pintor Fernando Gallego. La pregunta que más nos han hecho desde entonces es: ¿Cómo llegasteis a descubrir esta obra que estaba delante de nuestros ojos sin apreciar nadie?; ¿por qué os distéis cuenta que era de Fernando Gallego?. La respuesta es sencilla, hay que pararse y contemplar. Dos gestos que hoy en día no hacemos, porque las prisas y el dejar que otros miren por nosotros nos lo impiden.
Fue una tarde en la que estábamos en oración en la Iglesia antes de empezar la Eucaristía, al poco de llegar a El Campo en octubre de 2005. Mientras orábamos, levantamos los ojos para contemplar el misterio de Cristo que contenían las pinturas del retablo. Poco a poco alzábamos la mirada: "Los Desposorios de María", "La Anunciación", "El Nacimiento de Cristo",... y, al terminar, ¡la sorpresa!, ya que la última pintura era la de "La Resurrección", un tema que se salía de lo común, porque las demás pinturas estaban dedicadas a la infancia de Cristo. Además, observando un poco más, nos dimos cuenta que estaba pintada sobre tabla y no sobre el lienzo, como estaban las demás; el manto rojo del Resucitado, a pesar del polvo y el barniz oxidado que cubría la tabla, resaltaba; los pliegues angulosos nos empezaron a recordar a la pintura flamenca del siglo XV; además apreciamos el fondo de un paisaje escalonado, alejado al de la meseta castellana, con colinas y árboles del norte de Europa… Entonces, después de la sorpresa nos vino la alegría: ¡Debe ser una obra de Fernando Gallego! ¡Increíble! Si en el Museo Diocesano hay otras dos de El Campo (Natividad y Flagelación)..., ¡¿cómo no lo va a ser esta?!

Al principio, lo tuvimos guardado, no queríamos que este hecho entorpeciera nuestro acercamiento a la comunidad parroquial, era mejor dejarlo para más adelante, no era el momento. Y así fue, tras cinco años en El Campo, llegó la hora de darlo a conocer a los fieles del pueblo, las gentes y todo el mundo. Un regalo para todos, que va más allá de su valor material.

El camino de la comunidad parroquial de El Campo, con sus alegrías y tristezas, gozos y esperanzas, en medio del mundo rural, en más de quinientos años, se ha visto alentado nuevamente por el Espíritu de Jesucristo resucitado. La tabla de Gallego es una parábola de su vida escondida, pequeña y humilde, que acoge el amor vivo de Cristo resucitado en cada Eucaristía del Domingo y lo entrega a los demás. En lo oculto de su servicio gratuito, sin buscar el reconocimiento de este mundo, se siente enviada por el Señor a los pobres y a los hermanos, para inaugurar una humanidad y tierra nueva. Espera que algún día volverá el Señor para realizar el descubrimiento más deseado por todos, quitando totalmente lo que oculta su belleza, verdad y bondad.

A Jesucristo resucitado, la gratitud, la gloria y la alabanza por los siglos, de los sacerdotes y de la comunidad parroquial de El Campo de Peñaranda."

                                                                                Tomás Gil (párroco de El Campo de Peñaranda)


Artículo publicado en EL MUNDO (febrero de 2010)

Técnicos de la Fundación de las Edades del Hombre confirmaron que una tabla sobre la Resurrección que se encontraba en el retablo del altar mayor de la iglesia parroquial de El Campo de Peñaranda es una obra de Fernando Gallego, un pintor de finales del siglo XV, que realizó importantes trabajos que se exponen en el Museo del Prado en Madrid, como son La Piedad y Cristo Salvador.

La tabla, que se atribuía a los pintores barrocos del retablo, fue descubierta por los párrocos del municipio, Tomás Gil y Juan Andrés Martín, cuando comenzaron a observar el retablo para solicitar su restauración, ya que corría un grave peligro de que se pudiera caer.

Una vez estudiada y corroborada por el secretario general de la Fundación de las Edades del Hombre, José Ramos Domingo, que es profesor de Historia del Arte de la Universidad Pontificia de Salamanca, y por el responsable de restauración general de la Fundación, José Ángel Fernández de Larrea Martínez, se determinó que efectivamente se trata de un Fernando Gallego.

No se conoce muy bien cómo Fernando Gallego fue contratado para trabajar en la iglesia de El Campo de Peñaranda, aunque sí hay datos sobre otros trabajos en la comarca como la tabla de la Coronación de la Virgen en el pueblo vecino de Villaflores. Este encargo fue realizado por el rector de la Universidad y canónigo de la catedral de Salamanca Rodrigo Álvarez, beneficiado de esta parroquia.

Fernando Gallego es autor entre otras obras de la bóveda de la Universidad de Salamanca, conocida como el famoso cielo de Salamanca, así como de las tablas de Arcenillas (Zamora) para el retablo de la catedral zamorana, y las del retablo de la catedral de Ciudad Rodrigo (Salamanca).


 
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